¡Hola gente!
No me podía levantar pero lo he hecho con esfuerzo porque tenía que ir a la piscina, he desayunado, ritual de bañador con ropa de calle, he cogido el scooter y me he ido al DIR. Los fines de semana no hay casi Marispuris. Ha hecho sol, un día precioso. Los fines de semana los que hay en recepción parece que no se enteran mucho tampoco, luego contaré por qué.
He bajado a vestuario después de que me marcaran la entrada y he cumplido el primer ritual de vestuario, he subido y, por lo visto los salvavidas de hoy eran nuevos, no han sabido interpretar que necesitaba ayuda, pero se lo he explicado. A pesar del sueño, las catorce piscinas me han salido bastante bien, relajada y coordinada dentro de lo que cabe. Al cambiar la tabla por el pool-boy, borrosa, porque iba sin gafas, he distinguido la figura de mi argentino favorito que estaba con un grupito de niños en el agua, lo he llamado y lo he saludado con la mado, él ha hecho lo propio y con esa visión borrosa en la mente he afrontado las siete piscinas restantes.
He bajado al vestuario para afrontar el segundo ritual, primero he comprobado que el agua del servicio de discapacitados estuviese caliente, lo estaba, cuando he salido la señora de vestuarios me ha dicho que ella misma dijo que pasaba y que esta vez lo han arreglado bien. Estaba en la recta final del ritual cuando ha aparecido Cristina que venía de Speening, o como leches se escriba, o sea, bicibleta a toda leche y con profesor dirigiendo la orquesta, toda roja por el esfuerzo y me ha dicho que se iba a la ducha y que me alcanzaba, Entonces ha llegado Elisabeth, la fotografa, y nos hemos saludado y hemos estado hablando dos minutos, el tiempo justo para que Cristina no me encontrase en perfecto estado de revista. Hemos subido en el ascensor y le he dicho que tenía que cambiar la franja horaria para el mes que viene porque imagino que ya estaré de alta. Cristina, muy amable, se ha esperado conmigo ¡Menos mal que se me ha ocurrido preguntar cual sería la cuota con el horario de tarde más fines de semana! ¡Me subía veinte euros al mes! Les he dicho que ni hablar, que no, que no era posible y entonces han empezado a dirigirse a Cristina, como si yo hablase en chino. Los he plantado. Les he dicho que hablasen conmigo que era yo quien estaba haciendo la gestión. Me han vistop tan fuera de mi, que han empezado a buscar ofertas y me han preguntado si pertenecía a algún colectivo o alguna mutua. No he caido en ese momento a lo que se referíoan con lo de “algún colectivo”. Lo primero que se me ha ocurrido ha sido ASPACE, pero como era de suponer, no estaba en su base de datos. Entonces Cristina ha dicho: “¿Pero no eres funcionaria de la Generalitat?” he contestado que si y resulta que por seis euros más al mes puedo ir todos los días a cualquier hora. Como no llevaba la docunentación que me acreditase como funcionaria encima me han dicho que la lleve y me harán el cambio de tarifa al momento. ¡Joder, si no te quejas te timan coño, tan pijos que son!
Hoy había comida de hermandad, por lo visto La Sueca tiene algún tipo de cancer y Hera le prometió hacerle un arroz y hoy lo ha hecho y ha invitado a La Tieta y a La Vecina Pesada. Cuando he llegado a casa sacaba espuma por la boca del enfado que he pillado en el DIR y se lo he contado a Hera y a La Vecina Pesada. Hera me ha dicho que si lo había soluciado que no le diera más vueltas. Primero ha llegado La Tieta y luego La Sueca y Hera ha hecho una “Crosta”, un arroz al horno con huevo por encima, que le ha salido buenísima, como no, ha sobrado y Kisinger y yo encantados, y luego Kisinger ha preparado una de sus ensaladas, que no he tomado, no me cabía más comida en el cuerpo.
La sobremesa se ha alartgado hasta eso de las siete, con lo cual no he podido dormir el ratito que duermo después de haber hecho piscina. Cuando se han ido todas me he puesto delante de este chisme y me he quedado frita.
Día de lucha y sociedad, agradable.
Buenas noches y buena suerte.
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